Familias sobre endeudadas

Familias sobre endeudadas

La familia Rodríguez está compuesta de un matrimonio y dos hijos. Contactaron con nosotros porque se encontraban en una situación financiera límite.

Hacía dos años que María, la esposa, fue diagnosticada de una enfermedad grave y tuvo que dejar de trabajar, pasando a cobrar una pensión contributiva de 850 euros, que suponía la mitad de su salario anterior. Su marido, Juan, que ejercía de comercial, fue perdiendo clientes lo que derivó en una merma de las comisiones que percibía, reduciendo con ello sus ingresos, que pasaron de 2.500€ mensuales a 1.100€  de media.

La enfermedad de María y la disminución en la retribución del esposo aumentaron las deudas que la familia iba adquiriendo para cubrir sus necesidades básicas. Alcanzaron la cifra de 120.000 €, de los cuales 20.000 correspondían a un préstamo personal con CETELEM, 25.000 a la financiación del coche, 7.500 a CARREFOUR FINANCE, y el resto se diseminaba en mini créditos online de VIVUS, QUEBUENO, BONDORA, COFIDIS, EVOFINANCE, WIZINK, los cuales fueron solicitando para ir cubriendo los primeros préstamos. Sin embargo, estos mini créditos sólo servían para pagar intereses y no amortizaban capital, lo que les llevó a una situación insostenible.

¿Qué solución le dimos a la familia Rodríguez?

Tras analizar el caso, acordamos que la mejor opción para ellos era acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, para así quedar liberados de una deuda que de ninguna forma podían cubrir.

Iniciamos el trámite con el acuerdo extrajudicial de pagos, solicitando al notario que designara un mediador concursal. Tras la aceptación del cargo por parte del mediador, se realizó una propuesta de pagos, acorde a los gastos e ingresos de la familia, pero los acreedores no aceptaron el acuerdo remitido.

Finalizada la fase extrajudicial, planteamos el concurso consecutivo en el Juzgado de Primera Instancia de la localidad donde María y Juan tienen su domicilio.

Todas las demandas y embargos que pesaban sobre ellos, se paralizaron gracias a la declaración del concurso, y los intereses debidos dejaron de devengarse.

Tras comprobar el Administrador concursal que el concurso no había sido culpable y que se habían llevado a cabo todas sus fases, se procedió a la conclusión del mismo y con ello a la solicitud de la exoneración del pasivo insatisfecho.

Gracias a la ley de la Segunda Oportunidad, la familia Rodríguez ha quedado libre de deuda y empieza de nuevo.

 

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